LIMPIEZA DE INTERIORES
INTRO
El hecho que no mencionaré ahora, por supuesto, es el que marca el inicio del resto de la acción.
En este momento de la historia estamos agarrándonos las manos y nos relajamos y nos preparamos para un final. Pero para eso todavía falta mucho.
Demos un salto atrás. Yo llevo puesta mi gorra verde y eso significa optimismo. Significa que tengo un buen día. Ella lleva su pañuelo negro. Quiere decir que será mejor que hoy no la moleste.
Un salto adelante. Los chicos miran la tarjeta que acabamos de entregarles, nos miran a nosotros, vuelven a mirar la tarjeta, perplejos. No siempre es fácil establecer contacto con la gente en el nivel que nosotros pretendemos alcanzar. Todavía somos novatos en esto. Nuestra empresa aun está empezando.
PRIMERA PARTE
(…)
“Aunque lo parezca, en realidad, el tiempo y la vida no transcurren de forma lineal. Pensad, si no, en los recuerdos, la imaginación, los sueños…” Extracto del Libro de Paz. Prueba documental del Caso Arco Iris.
(…)
1)
Estaba claro casi desde el principio que acabaríamos viviendo juntos. Demasiadas cosas en común como para ignorarnos. Como si fuese posible evitar el amor.
Así que estamos repasando lo que nos queda de dinero. No es que tengamos demasiados gastos, pero tal y como están las cosas, vamos a tener que pasarnos los últimos días del mes algo apretados.
- Vamos a tener que cortar la leche con agua si queremos seguir desayunando con lácteos – me dice ella.
Yo estoy reparando unas goteras.
- Ahá. De todas formas llevan decenios aguando la leche. Ya estamos acostumbrados. No creo que notemos gran diferencia –le contesto.
El piso en el que vivimos es un desastre, pero en nuestra situación es lo único que podemos permitirnos. Cuando nos mudamos aquí decidimos que nos conformaríamos con lo mínimo. Seriamos un par de modernos anacoretas despreciando los lujos de la vida material.
Unas mentes ascéticas sin pretensiones. Budistas de postal con agua corriente y electricidad.
Al menos estos servicios básicos funcionan. Tampoco tenemos decorado nuestro hogar. En vez de eso, poseemos una amplia colección de arte post-moderno en forma de desconchones en la pintura de las paredes de diversos colores, formas y tamaños, de tal belleza que para sí lo quisiera algún creador neo-abstracto-minimalista. En la sección de escultura contemporánea contamos en nuestros fondos permanentes con algunos muebles apolillados, estanterías deformadas y sucias de humedad, grifos y otros objetos metálicos oxidados y retorcidos de inmenso encanto naif-dadaísta. Quizás deberíamos invitar a críticos de arte a presenciar nuestra obra, presentando nuestro hogar como un ejemplo de un arte holístico, total, que trata de reflejar la estética decadente de nuestro tiempo. Podríamos acabar cobrando entrada por la visita a nuestro museo especial.
Nosotros formaríamos parte de la obra, claro. El factor humano.
Opus nº 17. Pareja de Homo Sapiens Sapiens. Técnica mixta en base al carbono sobre soporte real. Autor: Anónimo.
Por supuesto todos los objetos artísticos estarían a la venta. El arte sin un precio no es arte, es puro hobby. Todo con su etiqueta con el valor monetario impreso. Todo menos ella y yo. Aun no nos vendemos. No de momento.
- Para cenar podemos elegir entre bazofia a la legionaria o gachas con algo semisólido- dice Mair, sacándome de mis fantasías.
Después de la cena llega el mejor momento del día. El momento de irse a la cama. Sentir su calor, su olor. Nos abrazamos cálidos y todo está bien.
Y después nos dormimos.
(…)
“Dicen que el que no conoce su historia está condenado a repetirla. El problema es que conocemos la historia, y la seguimos repitiendo una y otra vez.” Extracto del Libro de la Verdad. Prueba documental del Caso Arco Iris.
(…)
2)
En este momento llevo puesta mi gorra roja. Eso significa decisión, valor, fuerza. Sostengo delicada pero firmemente la mano de la chica. No la miro a los ojos. Aun no. Me concentro en las líneas de su mano. Le susurro unas cuantas palabras, atento a cualquier mínima vibración en su mano o un cambio en su respiración.
Ahora Mair debe estar haciendo lo mismo con un chico en algún bar cercano, y también lleva puesto su pañuelo rojo. Estamos sintonizados. Nos estamos convirtiendo en unos auténticos expertos. Dos grandes observadores de la conducta humana. Profesionales en el arte de interpretar las reacciones de las personas. Magos que atrapan hasta el mínimo gesto involuntario y lo decodifican. El lenguaje corporal, el mundo de la gestualidad, están dejando de tener secretos para nosotros.
Le digo a la chica, con mi mejor voz, algo vago y abstracto sobre el amor futuro. Podría querer decir cualquier cosa, pero sus ojos se iluminan como si mis palabras le hubiesen llegado a un fondo sentimental que solo ella creía conocer. Casi le asoma una lágrima temblorosa.
En el fondo casi todos los humanos estamos hechos de la misma pasta y reaccionamos a estímulos parecidos. Somos lo suficientemente predecibles como para permitir que nuestra empresa funcione.
La chica me da las gracias. Quiere al menos invitarme a algo. Rechazo la invitación y saco mi tarjeta y se la entrego.
- Si buscas respuestas, llámanos.
Y salgo a la calle y entro en otro pub.
(…)
“Porque solo alcanzando la Paz Interior podréis transmitir la Paz Universal. Concentraos, pues, en vuestra esencia. Vaciaos del Mundo para poder nacer en el de nuevo.” Extracto del Libro de Paz.
(…)
3)
Decidme entonces como reaccionaríais vosotros.
Esto es un recuerdo de antes de saber cómo funcionaba realmente. De antes de ver el verdadero espectáculo en directo.
Claro que soy un niño jugando a solas en el piso de arriba. Entonces oigo pasos que suben las escaleras y decido jugar a ser el detective invisible. Voy a ser el espía que descubre que es lo que hacen los mayores cuando no hay niños delante. Así que me escondo debajo de la cama. Veo entrar a mis padres, mis tíos y mis hermanos mayores, y a una mujer que no conozco. Hablan en susurros y parecen preocupados. Observo los pies caminando por el salón. Ahora se sientan todos y parece que encienden velas. Apagan las bombillas y veo la luz anaranjada ondular en las paredes.
Comienzan todos a murmurar una especie de oraciones. Una voz de mujer que no reconozco dice cosas que no entiendo. No para de bisbisear y va subiendo el tono de voz por momentos. Desde mi ángulo de visión bajo la cama, me fijo en que unas piernas comienzan a temblar. Imagino que son de la mujer, que ahora está emitiendo sonidos de ahogo y nausea. De pronto su voz cambia. Se vuelve ronca y malvada y dice cosas terribles y yo me tapo los oídos para no seguir oyéndola. En mis tímpanos el corazón bombea con fuerza y siento un frio caliente sobre mi piel.
En el salón todos dicen a la vez: “ve hacia la luz, ve hacia la luz, ve hacia la luz…”. Al cabo de un tiempo todos se callan, encienden la luz, apagan las velas y bajan las escaleras en medio de un silencio horrible.
Yo aun me quedo temblando bajo la cama un buen rato antes de volver abajo aturdido y confuso.
Nunca mencioné el asunto a mi familia.
(…)
“Si tuviésemos que vivir en un mundo donde siempre tuviésemos que decir la verdad, nuestra empresa, nuestro mensaje no habría sido necesario. Pero vivimos en este mundo, así que todos jugamos un poco a la mentira.” Extracto del Libro de la Verdad.
(…)
4)
Las llamadas no paran de sonar. Especialmente de noche, por lo que ella y yo tenemos que hacer turnos. Nunca habríamos esperado que funcionase con tanta rapidez. En poco más de dos semanas ya estamos saturados de gente buscando consejo, guía, respuestas o ayuda. El trabajo intensivo ha dado sus resultados. Salíamos todas las noches, hacíamos nuestros numeritos y repartíamos las tarjetas.
En este punto de la historia las tarjetas solo traían impreso un número de teléfono. Un número de pago, ni que decir tiene. Ninguna dirección. Solo dos nombres.
A causa de nuestro negocio Mair ya no se llama así. Si oís hablar de ella, lo más probable es que sea mencionada como Fata.
Mi antiguo nombre es irrelevante. Forma parte de otra persona, de otra vida que cada vez se queda más atrás.
- Elazar al habla. Te escucho. -
En la otra habitación, Fata está atendiendo otra llamada.
- Si, por supuesto que te recuerdo. –
Siempre hay que transmitir la sensación de familiaridad a la persona al otro lado de la línea.
Un trato personalizado y cercano es importante. Aunque no sepamos exactamente con quien estamos hablando. Aunque estemos mirándonos las uñas distraídos.
- Entonces, ¿Cómo evoluciona la situación? –
Nunca olvides que tus beneficios vienen del tiempo que mantengas al aparato a tus clientes.
No está de más una pregunta abierta que pueda dar lugar a un largo monólogo en el que la persona que llama se explaye ampliamente un buen rato.
En el fondo, la verdadera necesidad de la mayoría de los que contactan con nosotros, es la de ser escuchados.
- Por supuesto. -
- Tienes razón. -
- Si, si. Claro. –
Intercalar este tipo de muletillas de vez en cuando ayuda a reafirmar el discurso de nuestro interlocutor y le animan a seguir.
Ya llevamos casi veinte minutos hablando. Fata y yo decidimos establecer un máximo de treinta minutos por llamada. El mayor beneficio nos lo llevamos en la conexión de llamada. Así que cuantas más llamadas mejor. Y treinta minutos al teléfono son suficientes. Al menos es nuestro límite para aguantar los problemas o las peticiones de consejo de una persona por vez.
Poco a poco automatizamos nuestro discurso. Los finales de llamada suelen ser del tipo:
- Discúlpame, pero estoy recibiendo otra llamada en este momento. Ha sido un placer conversar contigo.
Creo que ahora deberías meditar sobre lo que me has contado y volver a llamar cuando saques alguna conclusión y seguiremos profundizando sobre el tema. Cuídate mucho. Paz.
Y un pequeño descanso y vuelta a atender llamadas de gente necesitada de un bocado de espiritualidad.
(…)
“Somos diminuto polvo de estrellas, hechos de la mínima e infinita materia sub-atómica. A medio camino entre el todo y la nada, unidos por la magia universal, a la que llamamos Energía. Somos los testigos del cosmos. Conciencia del Universo. Modelamos su forma con nuestra mente.” Extracto del Libro de Paz.
(…)
5)
Llevo la gorra violeta, que representa el misticismo, la tranquilidad de espíritu. Fata lleva su pañoleta amarilla. Está deslumbrante.
Ella rápidamente se escabuche hacia la mesa de un chico solitario de gafas redondas y media melena que lee una revista.
Yo me fijo en la chica morena que luce en el pecho la cruz de Ankh. Objetivo perfecto. Me acerco y ya tengo tema de conversación. Mitología egipcia. Por descontado, me olvido de los áridos datos contrastables y de las aburridas explicaciones científicas y llevo la charla hacia los aspectos más inexplicables y misteriosos de la antigua civilización. La chica parece encantada con mi cháchara, que incluye conceptos como “no probado por la ciencia”, “fenómenos extraños”, “misterios sin resolver”, “conocimientos demasiado avanzados” y “energías desconocidas”. Etc.
Hay que saber buscar en el sitio adecuado. No en todas partes aceptan este tipo de temas. Se debe aprender a expresarse. A escuchar. A mirar. La voz y los gestos son lo importante. Dos o tres palabras clave y el contacto está hecho.
Veo que Fata/Mair se levanta. El chico está viendo la tarjeta que le ha dejado. La mira a ella mientras se va. Tiene una sonrisa en los labios.
Sin brusquedad, yo también me levanto. Le digo a la chica que si le interesa el tema, o si necesita ayuda, consejo o repuestas, no tiene más que llamar al número que aparece en la tarjeta.
Esa misma noche, yo atiendo su llamada.
(…)
“Recordad cuánto daño han hecho las ideas irracionales llevadas a la realidad. Nada malo tiene la irracionalidad en sí misma. De ella nacen, a veces, el arte, la literatura, la música o ciertas filosofías. La irracionalidad está presente siempre en los sueños, en la imaginación. Pero cuando la sinrazón despierta y emerge en la vida practica, en la realidad social colectiva, entonces si se producen monstruos.” Extracto del Libro de la Verdad.
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6)
Gran salto hacia delante en el tiempo.
En esta escena Fata y yo estamos desplegando la pancarta en la entrada. Los demás esperan dentro. En el interior de La Casa en la Montaña solo se escucha el silencio de las respiraciones. Ni siquiera hay toses o conversaciones en voz baja. Todos están preparados. Les hemos ensañado bien.
Justo al final deberíamos hacer las llamadas. Es una parte fundamental si queremos que se comprendan bien las intenciones que perseguimos. Queremos dejar una huella. Gritar un mensaje.
La pancarta está colocada. Solo tienen que abrir la puerta principal y la verán. Cuando lleguen lo comprenderán todo. Fata y yo echamos un vistazo al exterior. Está a punto de amanecer, pero todavía se ven las estrellas, y la atmósfera está tranquila. Algún perro ladra al fondo.
Nos damos un beso y decidimos que ya es hora de entrar y de cerrar las puertas. Ya falta poco para que los acontecimientos culminen en este punto.
Bueno, en realidad aún falta casi un año.
(…)
“No existe eso que llamamos Individualidad. Todos estamos formados de piezas más pequeñas encajadas en un complejo mecanismo mayor, cuyas fronteras se nos escapan. Somos lo que comemos y somos lo que pensamos. Somos la suma de las Energías con las que interactuamos. Compartamos nuestras frecuencias de Energía positiva. La fuerza del grupo es lo importante.” Extracto del Libro de Paz.
(…)
7)
Se llama Mama-Yaba y mis padres me la presentan diciendo que no le tenga miedo. Algo difícil teniendo en cuenta su aspecto. Arquetipo de bruja de cuento, pero con efecto de aroma a vieja desaseada incluido.
Ahora tengo sobre doce años y llega el momento de que sepa algo fundamental. Lo que nos ocurre después de morir.
Mama-Yaba me cuenta que la muerte, como tal, no existe. Que todo es un proceso, que formamos parte de algo más grande, que solo cambiamos de forma, que nuestra existencia continua mas allá de nuestro cuerpo y nuestra vida concreta.
No entiendo del todo lo que quiere decir. Además reconozco su voz, aunque ahora es dulce y amable. Es la misma voz de la mujer que estuvo en la extraña reunión familiar que había presenciado desde debajo de la cama, un par de años antes.
El miedo que me produce su presencia se incrementa al ver la decoración de su casa. Fotos e imágenes de Jesucristo, de santos, de budas, de vírgenes, de dioses hindúes, de hombres con cabellos largos y blancos y barbas canosas, y mujeres con expresiones de piedad, ondulantes a la luz de las velas. Colgados por todas partes brillan una serie de abalorios, collares, rosarios… Huele a plantas, a incienso y a aire rancio de iglesia cerrada.
Mama-Yaba. Versión contemporánea de la clásica chamán de la tribu. Curandera de la aldea. Protectora contra los malos espíritus. Hechicera. Oráculo. Médium.
- ¿Qué le sucede al niño? – pregunta a mis padres.
- Últimamente está raro. Decaído, no come bien, suele tener pesadillas. Vive como distraído. –dice mi madre.
La llegada de la adolescencia, habría dicho un psicólogo, es la culpable. Los cambios hormonales, psicológicos, sociales, etc. Lo normal en un chico de su edad, vaya.
Denle un reconstituyente y no le den importancia al asunto, a menos que observen síntomas graves, claro, habría dicho un doctor.
Para mis padres no era tan sencillo. Seguro que alguna clase de fuerza ajena, venida, con toda probabilidad, de algún otro plano astral, estaba involucrada en mis cambios de humor y en mi debilidad física.
Por eso estaba yo allí. En aquella casa extraña. Con aquella mujer acercándoseme y tocándome la cabeza. Cuando lo hizo puso un gesto extraño, como de desagrado.
- Percibo influencias de energías negativas en este niño. También puedo notar un aura muy positiva en el. Siento que posee una gran capacidad sensitiva. Con el tiempo podría desarrollar capacidades mediúmnicas.
Calló por un momento, se frotó las manos y las volvió a posar sobre mi cabeza.
- Ahora voy a realizarle una imposición de manos. Necesitamos limpiarlo de malas energías. – le dice a mis padres.
- Y tú, pequeño, relájate. Voy a hacer que te sientas mejor. Vamos a sacarte esos males del alma. – me dice.
Después de decir esto, de entonar unas oraciones y mover un humeante palito de incienso alrededor de mi cuerpo, comienza a mover sus manos, al principio suave, después enérgicamente sobre mi cabeza, mis brazos, mis piernas, sin llegar a tocarme nunca, mientras balbucea algo entre dientes. Yo me siento tenso y temeroso, por lo extraño de la situación, durante los diez minutos que dura.
Cuando acaba, algo asustado, le pregunto:
- ¿Por qué ha hecho esto?
- Veras hijo. En el mundo hay muchas cosas que no todo el mundo puede ver o sentir. Después también hay muchas cosas que vemos o sentimos y que no podemos explicar. ¿Recuerdas que antes te hablaba sobre la vida tras la muerte? A veces hay personas que mueren y no se dan cuenta de que ya están al otro lado, o no encuentran el camino de salida hacia un plano astral superior, o simplemente no quieren irse. Entonces se quedan rondando entre mundos, perdidos, queriendo comunicarse con los vivos. Normalmente no pueden actuar en este plano de la realidad, pero a veces… Bueno, algunos tratan de aprovechar la energía vital de ciertas personas especialmente sensibles y receptivas a las energías sutiles. Otros pueden llegar a mover objetos, dejar cierto tipo de huellas, hacer que se note su presencia cambiando la temperatura a su alrededor o provocando sensaciones extrañas en las personas. En ocasiones absorben tanta energía ajena que pueden debilitar a la persona sobre la que ejercen su influencia. Es algo parecido a lo que te sucedía a ti. Algún ser de baja energía se estaba apropiando de la tuya. Estos seres rondan por todas partes, aunque no puedas verlos, pero tú no debes tener miedo. Ahora estás limpio y realmente no pueden hacerte daño. ¿A que ahora te sientes mejor, más tranquilo? – dice Mama-Yaba.
La verdad es que no sé exactamente como me siento. Pero desde luego no precisamente relajado. Aun así, después de mirar a mis padres, le digo en voz baja:
- Si, me siento mejor.
Mis padres le dan las gracias y le ofrecen varios billetes y una cesta con comida. Luego salimos a la calle.
Después de aquello me pasé varios años asustado, viendo fantasmas en todas partes.
(…)
“Breve lección de sociología: El soldado hace lo que el sargento dice. Obediencia en base a la jerarquía, las tradiciones, la educación cultural y las imposiciones sociales, no a la razón. Y así se construye la historia.” Extracto de El Libro de la Verdad.
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8)
Si vais caminando por la calle y al doblar la esquina os topáis con un grupo numeroso de personas vestidas con el mismo tipo de ropaje, en diferentes colores, caminando juntas, tal vez cantando y danzando, sabed que son los habitantes de La Casa de la Paz. Los veréis vestidos de rojo, violeta, amarillo, naranja, verde, incluso azul. Nunca los veréis de negro. Su estado anímico nunca llega a verse representado por ese color.
Este momento se encuentra en el punto medio de nuestra historia.
Evidentemente, Fata y yo solo vestimos de blanco riguroso. Somos los únicos que podemos hacerlo. Despreciamos las jerarquías, pero los símbolos son importantes, tienen poder. O al menos eso es lo que les decimos. Lo que de verdad pensamos nos lo guardamos para nosotros.
Los hijos de La Casa de la Paz te regalarán flores por la calle, te darán un abrazo espontaneo a la salida del trabajo, te iluminarán con una frase poderosa cargada de significado susurrada tras tu oreja mientras lees en el parque. Darán un pequeño destello de agradable improvisación a tu vida. Puede que mañana recibas un regalo inesperado. Los hijos de la Casa de la Paz solo quieren darte amor.
Puede que también los veas de vez en cuando pidiendo limosna en tropel a la puerta de algún banco o en un parque público. Siempre con una sonrisa. Que no se diga que no vienen de la Casa de la Paz.
Por aquel entonces la familia crecía, y nuestro reformado piso se nos estaba quedando pequeño. Necesitábamos más espacio. Un lugar propio. Nuestra gran casa. Nuestro gran templo.
Así que empezamos a pedir donativos dos veces por semana en las poblaciones cercanas.
Imaginad un conjunto multicolor de treinta personas pidiendo dinero en grupo.
La mayor parte de la gente se muestra generosa y risueña. Algunos dan el dinero y se van. Otros se quedan un rato observando el espectáculo. Alguno pregunta cuál es el motivo de nuestra petición de limosna. La respuesta siempre es la misma:
- Por la Paz.
Y recibe un abrazo colectivo.
Fata y yo, mientras nuestros Hermanos de Paz salen a recaudar fondos por las calles, nos dedicamos a preparar el diseño y la organización de nuestro futuro nuevo hogar comunal. Pronto tendremos el dinero suficiente para alquilar La Casa en la Montaña. Nuestro próximo movimiento.
Pero todo esto sucederá meses después de que hayamos hecho imprimir nuestras nuevas tarjetas. Y si damos un salto aun más atrás en el tiempo, nos verás a mí y a Fata, que todavía se llama Mair, planeando alquilar dos líneas telefónicas y comprando dos teléfonos fijos, tratando desesperadamente de obtener dinero fácil.
(…)
“Si todo está compuesto por materia y energía, las dos caras de la misma moneda cósmica, infinitesimalmente pequeñas, que acaban formando un universo infinitamente vasto, y podemos observarlo, sentirlo, y formar parte de él, esto quiere decir que estamos en el borde mismo del punto medio de la realidad: la Mente Consciente. Hermanos, es hora de subir un peldaño en la escala mental. Es el momento de expandir esa consciencia un paso más.” Extracto del Libro de Paz.
(…)
9)
Seguimos recibiendo llamadas a todas horas.
Una conversación tipo suele empezar así:
- Hola, ¿Eres Elazar? –
- Buenas noches amiga, te escucho. -
- No sé si me recuerdas, pero la otra noche en el bar me diste una tarjeta con este número. El caso es que me quede impresionada con lo que me dijiste. Estoy sola en casa y me apetecía continuar la conversación… -
En el caso de Fata suele ser un chico quien la llama. Nos repartimos así a los posibles objetivos a los que dejar nuestra tarjeta. Por la implicación sexual subyacente. Marketing en base a instintos primarios.
Así que descolgamos el teléfono, vemos por donde podemos llevar a conversación y luego desbarramos media hora sobre espiritualidad, metafísica, mística, ciencia, fe.
O podemos hacerles una rápida lectura en frío sobre su futuro inmediato a partir de su tono de voz. O aconsejarles fechas propicias para asuntos concretos. O bien les explico cómo realizar hechizos purificadores. Pequeña magia blanca de pega.
A veces me siento como un teólogo discutiendo sobre el sexo de los ángeles y otras como un vidente de programa nocturno de televisión. Cuanto más hacemos esto, más natural nos sale representar nuestro papel de gurús en miniatura, de hechiceros de baja intensidad.
Aun no teníamos en mente un plan organizado a gran escala. Pero dada nuestra situación casi era inevitable que las cosas evolucionaran como lo hicieron. Aunque solo fuese por divertirnos juntos. Aunque solo fuese porque no teníamos nada que perder.
(…)
“Recordad las cruzadas, las guerras santas, las inquisiciones, las cazas de brujas, las represiones e imposiciones, los martirios y genocidios. Recordad las censuras, las quemas de libros, el oscurantismo cultural. Las religiones están detrás de muchos de estos actos, actuando como excusa. Si, es solo una excusa, un barniz que oculta suciedades más profundas, un placebo, la zanahoria delante del burro, pero la gente necesita creer, y nos enseñan a sentir que la Fe es algo con valor y verdad. Algo bueno y útil, un factor moral e ideológico por el que dejarse guiar. Y funciona.” Extracto del Libro de la Verdad.
(…)
10)
Todas las mañanas nos vamos temprano a la biblioteca. Cultura general al alcance de todos los bolsillos.
A veces, si localizamos un objetivo con potencial, dejamos nuestras tarjetas, que todavía traen impresas únicamente un número y un nombre. Pero nuestro principal objetivo aquí es adquirir conocimientos. Nuestro plan incluye gran cantidad de temas e información variada, así que tenemos que organizar nuestros planes de estudio de forma que no se convierta en un caos de intoxicación informativa.
Los lunes toca todo lo relacionado con psicología de masas, conductas grupales, sociología, antropología, y un poco de historia y ciencias naturales.
En la biblioteca siempre nos sentamos cerca de las secciones de religión, mitología, filosofía…
Los martes rebajamos la densidad de nuestros estudios y nos dedicamos a leer libros de auto-ayuda, manuales caseros contra el stress, la depresión, la ansiedad, las fobias, las obsesiones. Libros que enseñan cómo superar la angustia existencial en diez sencillos pasos, guías para aprender a soportarse a uno mismo sin morir en el intento, dietas de fortalecimiento mental para débiles de espíritu. Etc.
Estudiamos y analizamos a las personas que buscan determinados libros.
Los miércoles devoramos todo lo que pillamos sobre psicología del individuo, expresión corporal, lenguaje y oratoria, manuales para aprender a comunicarse en público. Guías prácticas que enseñan a ser convincente ante los demás, a imponer tu criterio sutilmente.
Si ese hombre de mediana edad, bien vestido y con una pequeña coleta, coge el libro que esta ojeando, entonces se convierte en un posible objetivo.
Los jueves tratamos de convertirnos en unos eruditos sobre parapsicología, astrología, quiromancia, mitologías antiguas, hermetismo, gnosticismo, masonería… Leemos sobre los cátaros, los templarios, los rosacruces… Repasamos el budismo, el sintoísmo, el sufismo, el jainismo, el hinduismo y la teosofía. Unas pizcas de espiritismo y chamanismo. Algo de simbología, numerología, cábala e I-Ching. Un poco de magia blanca a la antigua usanza y algo de Wicca moderna. Los jueves, el New age en sentido amplio, no tiene secretos para nosotros.
El hombre se sienta a leer algo sobre mística oriental y Fata se le acerca y le habla.
Los viernes se ponen interesantes. Es el día en que leemos artículos sobre manipulación mental, técnicas de control psicológico y persuasión, experimentos sobre obediencia y poder, lavados de cerebro. También leemos mucho sobre el amplio mundo de las sectas…
El hombre se guarda la tarjeta y nosotros nos vamos. Tenemos deberes y mucho que repasar el fin de semana.
(…)
“Todos hemos sentido la fuerza de lo desconocido. Todos conocemos sucesos que no pueden ser explicados. Hemos oído, o vivido experiencias que van más allá de la simple y superficial vivencia material. Eso significa que siempre hay algo más de lo que nuestros limitados sentidos nos informan. Concentraos y profundizad, Hermanos, buscad la esencia interior. Donde la ciencia se queda ciega, nosotros podremos Ver.” Extracto del Libro de Paz.
(…)
11)
Seguro que alguna rata se ha muerto en las tuberías de ventilación. A lo mejor un pequeño temblor de tierra ha volcado las fotografías de la mesa del salón. Los ruidos en el ático podrían deberse al viento, a los pájaros o a los ratones.
Pero mis padres, en vez de llamar al exterminador, o al técnico de instalaciones, a quien llaman es a Mama-Yaba. Según ellos, nuestro hogar está bajo la influencia de un poltergeist. Solo así se explican los malos olores repentinos, los ruidos nocturnos, las sensaciones extrañas que perciben en algunas habitaciones de la casa.
Entonces entra Mama-Yaba con su vestido largo y flojo de varios tonos anaranjados. En las cadenas que cuelgan de su cuello hay cruces, medias lunas, estrellas de cinco y seis puntas, ying-yangs.
- Sería bueno que en esta sesión de purificación estuviese presente toda la familia. – dice.
Así que allí estamos todos. Padre, madre, hermanos mayores. Y la hechicera. Sentados en círculo, a la luz de las velas. Yo tengo trece años y el ambiente no me inspira tranquilidad.
Mama-Yaba comienza a tararear una oración. Repetitiva, hipnótica, sin palabras claras. Dice que todos nos agarremos de las manos y nos concentremos en la energía positiva. Y lo hacemos.
Y al rato, la curandera parece entrar en trance. Cierra los ojos con fuerza. Su expresión es de sufrimiento. Tiene pequeñas convulsiones y emite borborigmos.
Miro a mi alrededor inquieto y todos tiene los ojos cerrados y la cabeza gacha. El gesto tranquilo. Concentrados.
El trance se incrementa y la médium entra en contacto con la supuesta entidad sobrenatural que habita nuestra casa. Ahora cambia su tono y comienza a hablar con voz gruesa, irónica, como de borracha. El efecto que produce es espectacular y terrorífico. Me sudan y tiemblan las manos. Mi padre nota mi miedo y me agarra la mano izquierda con más fuerza. Mi hermano hace lo mismo con la derecha.
Mama-Yaba, con esa voz siniestra que no parece suya, se levanta con movimientos torpes y la mirada perdida y dice:
- Esta casa es mía. Debéis iros de aquí.
Y luego blasfema. Y se sacude.
Y toda mi familia recita al unísono:
- ¡Abandona la oscuridad! ¡Ve hacia la luz!
La escena dura un poco mas y luego Mama-Yaba se relaja se sienta, suspira y dice:
- La presencia se ha ido. La casa está limpia.
Después de eso tuve pesadillas durante meses.
(…)
“Hacemos esto porque también fuimos víctimas. Mair y Yo. Cada uno a su manera. Hacemos esto porque queremos enviar un mensaje, educar en otro modo de afrontar la vida. Queremos ser la pequeña bofetada que despierta al desmayado.” Extracto del Libro de la Verdad.
(…)
12)
Las calles amanecen llenas de pintadas en diversos colores. Todas las frases contienen la palabra Paz. Pequeñas tareas de decoración urbana. Publicidad gratuita en los muros de la ciudad. Nuestros Hermanos de Paz han hecho un buen trabajo. Difundimos un mensaje. Creamos opinión.
Fata y yo observamos complacidos el desarrollo de nuestros planes. Pronto tendremos dinero suficiente para instalarnos en la Casa en la Montaña. Esa será la última fase. El tiempo se nos acaba.
Los mensajes que les transmitimos cuajan en ellos profundamente. Se sientan frente a nosotros, con sus ropajes de cromoterapia, diseñados, cosidos y teñidos por Fata y por mí, y nos escuchan con atención. Buenos chicos solícitos y obedientes. Creen en nuestra causa y confían en nosotros. Somos líderes bondadosos y ellos seguidores complacientes.
Harían cualquier cosa que les pidiésemos.
(…)
“Si la materia no se crea ni se destruye, quiere decir que todo es cambio. Si todo es cambio quiere decir que nada permanece, ni siquiera la muerte. Somos formas cambiantes en el tiempo. Todo está hecho de todo, interconectado por siempre. Infinitas combinaciones de energías mutando eternas. Las cosas no son lo que parecen y sin embargo, tampoco son de otra manera.” Extracto del Libro de Paz.
(…)
13)
Esto está pasando antes de que nuestra congregación de fieles pida limosna por las calle. Antes de que los Hermanos de Paz lleven los trajes de colores. Antes de que seamos el número exacto de personas dentro del grupo.
Aún seguimos atendiendo llamadas. Pero decidimos ampliar el negocio. Ahora en nuestras tarjetas además del número se ve escrito el siguiente texto:
TERAPIAS ESPIRITUALES
Se realizan:
Limpiezas de aura, purificación de hogares, imposición de manos, recargas de energías positivas.
También:
Tratamientos personalizados para alcanzar paz espiritual.
Ofrecemos al mercado un producto intangible. Asesoramiento del alma. Consejos para jugar en la bolsa de valores metafísicos. Reparaciones del espíritu. El negocio perfecto. Gastos de producción, cero, aparte del attrezzo, que no suele ir más allá de velas, incienso y algunas baratijas de mercadillo. La rentabilidad la marca el cliente. No hay tarifa cerrada. Solo pedimos la voluntad. Ese es el truco.
La gente no suele querer parecer tacaña ante personas que controlan energías misteriosas. Además tenemos aspecto de buenos chicos.
Solemos repartir las tarjetas en lugares específicos. Salas donde haya conferencias sobre temas relacionados con la parapsicología y afines, centros donde se imparten cursos de yoga o taichí, gimnasios, tiendas y restaurantes vegetarianos, librerías especializadas en temáticas trascendentes.
Las salidas de las iglesias, los hospitales y los centros psiquiátricos también son un buen lugar donde exponer nuestras ofertas.
Nuestros clientes ideales son las amas de casa con tiempo libre e inquietudes místicas. Suelen ser más generosas si el marido no está en casa.
En el escalafón más bajo están los universitarios new age atraídos por las nuevas espiritualidades. No suelen tener mucho dinero. Siempre intentan pagarnos con marihuana.
En este punto de la historia nuestra vida adquiere tintes de rutina. Por la mañana vamos a la biblioteca. Durante el día visitamos a domicilio todo tipo de hogares para atender toda clase de peticiones de personas desnortadas. Espiritualmente hablando.
Y nos pasamos gran parte de la noche conversando con gente que busca algo profundo desde el otro lado del teléfono. Cada vez escuchamos menos y hablamos más. A través de la línea eléctrica enviamos mensajes que influyen en las personas que nos escuchan en un silencio respetuoso. Vamos camino de convertirnos en sabios, en santos, para algunas personas.
(…)
“En cualquier experimento farmacológico se utilizan placebos. A veces son tan efectivos como el fármaco real. Hasta ese punto son importantes las expectativas personales, la disposición psicológica, la sugestión, la fe.” Extracto del Libro de la Verdad.
(…)
14)
Somos la versión juvenil de Mama-Yaba. Aún no vestimos túnicas blancas, pero somos una pareja de médiums adecuadamente pertrechados. Fata lleva puesta una camisa floja de color violeta y unos pantalones amplios decorados con franjas de colores. Yo visto un chaleco marrón con flecos y una camiseta blanca. Llevo pantalones de color verde. Ambos nos colgamos alrededor del cuello cadenas con símbolos del zodiaco y motivos orientales. Olemos a pachuli y todo el rato ponemos cara de iluminados. De turistas veteranos del nirvana.
La mujer nos abre la puerta. Nos invita a un té. Viste como vestiría una oficinista cuando se relaja a solas en casa.
Su problema es un clásico. Mal de ojo. Poco original y fácil de tratar. La mujer nos remarca que ya su abuela y su madre le prevenían de estas cosas. Al parecer una compañera de trabajo que le tiene envidia es la culpable. Lleva una temporada arrastrando pequeños desastres en su vida cotidiana, además de sufrir insomnio y depresiones, y lo atribuye todo a la energía negativa que su compañera de despacho canaliza sobre ella.
Deberíamos decirle que todos atravesamos a veces por malas rachas. Que los pensamientos propios pueden convertirse en obsesiones negativas. Que en ocasiones atribuimos significados especiales, como si fuesen mensajes codificados venidos de un universo misterioso, a hechos que son fruto de la casualidad o la coincidencia. Que si los síntomas de insomnio y depresiones se agravan debería consultar a un psicólogo. Decirle que el mal de ojo, en definitiva, es solo un mito. Que sus problemas, en caso de que lo sean, son fruto de la vida y las circunstancias personales, no de la magia o de energías improbables.
En vez de todo eso, lo que hacemos es preparar nuestro número. La sentamos en una silla y con voz dulce le decimos que se relaje. Que vamos a limpiarla de malas energías. Le explicamos que ciertas personas aprovechan fuerzas del bajo astral para potenciar sus propias malas ideas. Le decimos que por lo que nos cuenta, su compañera parece enfocar pensamientos negativos sobre ella, que ciertos pensamientos son más poderosos que otros. El amor se sitúa en la escala superior. Pero las personas poco evolucionadas espiritualmente pueden dejarse llevar por sentimientos de envidia, odio, egoísmo, provocando a su alrededor perturbaciones en el aura de gente con cierto grado de sensitividad sutil.
Le pedimos que se concentre en algo agradable y empezamos a encender incienso y velas. También usamos música para crear ambiente. Hoy nos acompañan Albinoni y Haendel. Ambos recorremos su cuerpo con las palmas de las manos después de frotárnoslas un buen rato, sin llegar a tocarla, pero a una distancia casi invisible, para que pueda llegar a tener la sensación de calor y electricidad estática cubriéndola. Le contamos que la estamos purificando, barriendo las malas influencias psíquicas que había sobre ella. La protegemos con nuestra energía especial.
Luego le damos una receta inventada para finalizar el ritual y acabar con el mal de ojo definitivamente. Un hechizo de broma que contiene pétalos de rosa, una cabeza de ajo, una pizca de sal y unas gotas de vinagre. Debe guardarlo todo en un pañuelo y dejarlo al rocío de la noche. Después tendrá que tirarlo a un rio y la maldición habrá desaparecido.
Quién sabe, puede que funcione. En el fondo no importa lo que hagas o digas. La sugestión y la fe se encargan de todo.
Luego la mujer va a por su bolso y nos ofrece una generosa cantidad que no rechazamos.
Necesitamos el dinero. No para nosotros, sino para nuestra causa. Queremos que el mensaje tenga impacto y alcance. Y en este mundo materialista, en el que nada es realmente gratuito, hasta el alimento espiritual tiene su precio.
(…)
“Pensad, Hermanos, en ciertos animales y su forma de organizarse. Abejas, hormigas. Funcionan por la fuerza del grupo y por una comunicación casi invisible. Ahora somos pocos, pero lo que importa es la fuerza mental. Una mente tiene poder. Varias mentes conectadas al unísono emiten frecuencias más poderosas. Nosotros, Hermanos, somos el paso de las mentes unipersonales a la mente múltiple.” Extracto del Libro de Paz.
(…)
15)
Por cuestiones de espacio, organización y simbología numerológica decidimos reducir a treinta el número de miembros especiales.
Fata y yo aparte, como un binomio regio. Dirigiendo voluntades.
Compramos la tela y cosemos y teñimos los treinta uniformes de los futuros hijos de la Casa de la Paz. El dinero que ganamos con los teléfonos y las terapias espirituales a domicilio lo invertimos en adecentar nuestro destartalado hogar. Lo convertimos en un templo en miniatura. Parece el hibrido de un monasterio budista venido a menos y una logia masónica de cartón- piedra. Una capilla estilo paganismo-fusión.
Ambos coincidimos en el perfil de persona que buscamos para entrar a formar parte de nuestro grupo de acólitos.
Necesitamos personas tímidas, inseguras, influenciables, crédulas, con baja autoestima, que no tomen drogas, menores de treinta años, que vivan solas y a poder ser sin ataduras sociales estrictas.
Cada vez que atendemos al teléfono y una persona encaja en nuestro perfil, le comunicamos que nuestro servicio de atención telefónica finalizará en breve, pero le damos nuestra dirección y le invitamos a que se acerque por nuestro nuevo y reconvertido local social, para seguir profundizando en los temas habituales con mayor familiaridad y cercanía.
Cada vez que nos llama alguien que no nos interesa como objetivo, atendemos su llamada según la mecánica habitual.
Cuando vamos a realizar un trabajo a domicilio, una de nuestras limpiezas de interiores, ya sea un hogar hechizado o una higienización del alma, si nuestro cliente coincide con el perfil tipo, le damos nuestra dirección y le rogamos encarecidamente la asistencia.
Si no cumple los requisitos que buscamos, simplemente hacemos el trabajo, cogemos el dinero y nos vamos.
Cuando empiezan a pasarse por nuestra casa un número estable de treinta personas habituales, desconectamos las líneas telefónicas. Rompemos contacto con todos los demás. Abandonamos nuestros negocios y nuestros viejos clientes y comenzamos a fundar una nueva empresa.
(…)
“Mair y yo cada vez tenemos menos tiempo. Decidimos acelerar el proceso.” Extracto del Libro de la Verdad.
(…)
16)
Esto sucede un año antes de conocer a Mair.
Cuando abro el periódico la noticia me cae como una bomba. Llevaba tiempo sin pensar en ella.
Hacía un año que me había ido a vivir fuera de casa. La relación con mi familia se había enfriado, por no decir que era inexistente.
En el artículo hablan de Rosario F. L., mujer de 68 años condenada por la justicia a tres años de cárcel y una cuantiosa indemnización a varios afectados. Había sido hallada culpable de diversos delitos de estafa y fraude, cuyo valor ascendía casi a 150.000 euros. Ofrecía sus servicios de adivinación, magia blanca, curanderismo. Al parecer le pudo la avaricia y comenzó a pedir más y más dinero a sus clientes. Con la excusa y la amenaza de que energías muy poderosas les rodeaban y perjudicaban, empleaba numerosas sesiones para acabar con los maleficios, con los subsiguientes gastos para sus incautos usuarios. Al final hubo denuncia conjunta y posiblemente el juez fuese de la escuela del pensamiento racionalista.
El caso es que hoy ingresa en prisión.
Rosario F. L., escribe el periodista, era más conocida en los círculos esotéricos como Mama-Yaba.
- Já! – pienso yo.
Y comprendo que toda magia es truco. Y que, realmente, nadie sabe nada sobre los mundos sobrenaturales.
Y el escepticismo nace en mí.
Y todo mi miedo infantil hacia los fantasmas se desvanece.
(…)
“Y si nada permanece, ni siquiera la muerte, entonces siempre estaremos vivos en algún lugar del tiempo. Y si el tiempo es infinito entonces nunca moriremos” Extracto del Libro de Paz.
(…)
17)
Damos un gran salto hacia adelante en el tiempo y nos encontramos en la pequeña Casa de la Paz. Aún no es la gran Casa en la Montaña.
Nuestros horarios de visita ya están establecidos y organizados, de modo que vienen en grupos de cinco. Cuando tenemos seis grupos formados por cinco personas cada uno, nos damos por satisfechos y comenzamos las terapias.
Asignamos a cada grupo un color para que se vistan. Les hablamos de los beneficios de la cromoterapia, el poder de los símbolos, la fuerza del grupo. Dentro de la Casa de la Paz solo visten nuestros trajes.
Los lunes son de color rojo.
Los martes se visten de amarillo.
Los miércoles toca el naranja.
Los jueves son verdes.
Los viernes el azul tiene su turno.
Los sábados son los días del violeta.
Los domingos Fata y yo nos los quedamos para nosotros solos.
Cuando fueron llegando, al principio, todos eran personas algo perdidas que buscaban respuestas imposibles a los enigmas del mundo, angustiados por una tarea con resultados tan indefinidos. Individuos aislados, necesitados de un lugar común, buscando formar parte de algo más grande.
Organizamos células para crear un organismo mayor.
Y funciona.
Bienvenidos al equipo, les decimos cuando llegan. Y se sienten bien. Se sienten dentro de un grupo. Parte integrante de una forma de vida múltiple y compleja unida por la afinidad espiritual.
Cuando llegaron, al principio, todos eran tímidos y retraídos. Poco asertivos. Con un punto de fobia social.
Ahora no tienen reparo en juntarse en un parque y predicar la Paz y pedir limosna a completos desconocidos por la calle, mientras cantan y bailan vestidos de colorines.
Les hemos enseñado bien. Aprenden rápido y están agradecidos. Los estamos cambiando, lo notan y les gusta. Confían en nosotros y en lo que les decimos, porque les ayudamos a superar sus miedos y complejos. Les damos valor y confianza. Les damos un objetivo y un propósito. Les ofrecemos respuestas que ellos aceptan como ciertas. Les animamos a seguir con nuestra terapia y halagamos sus progresos. Ni el mejor psicólogo hace sentir mejor a sus pacientes que nosotros a nuestros Hermanos de Paz.
Así que los domingos los reservamos para que haga terapia conjunta todo la congregación. Les asignamos una hora y un lugar público donde deben reunirse los seis grupos con sus respectivos atuendos del color correspondiente y compartir experiencias, afianzar lazos y realizar pequeños actos no violentos que reivindiquen la necesidad y el poder de la Paz.
Los domingos Fata y yo nos los pasamos en la cama.
Cada vez nos sentimos más cansados.
(…)
“Tan fácil dejarse llevar. Tan fuerte la necesidad de guías. La obediencia irracional siempre es ciega. Aquí tenéis la prueba.” Extracto del Libro de la Verdad.
(…)
18)
El paisaje es hermoso. Podemos ver la ciudad, allá abajo, en miniatura, desde el jardín que rodea la casa. Aquí estaremos bien para pasar nuestro retiro espiritual. Treinta y dos personas caben perfectamente en el enorme caserón.
Tenemos el dinero y le pagamos al dueño el alquiler de dos semanas. Estos caseríos no son precisamente baratos. Luego nos vamos de compras. Necesitamos muchas cosas. Treinta esterillas y sacos de dormir. Comida para un regimiento. Reproductores de música. Videocámaras. También pasamos por la farmacia y la tienda de electrodomésticos. Gastamos el dinero que nos queda. No nos preocupa. No vamos a necesitarlo más.
Mientras hacemos esto, los Hermanos de Paz Rojos y Amarillos están pegando carteles por toda la ciudad. Los carteles solo contienen una palabra cada uno. Palabras en negro sobre fondo blanco. Dicen: Paz. Amor. Tolerancia. Bondad. Espiritualidad. Palabras llenas de ingenuidad.
Los Hermanos Naranjas y Verdes recorren todos los centros de administración públicos, edificios gubernamentales, comisarías, oficinas de organismos estatales, el ayuntamiento. En todos estos sitios dejan pegatinas que dicen: Ayudad a traer la Paz.
Los carteles y las pegatinas están bendecidas por nosotros. Hemos hecho rituales de grupo sobre ellos para dotarlos de poder y energía. Para que llegue a la gente. Para que trasmitan algo con fuerza casi telepática. Algo sencillo y primario.
Los Hermanos Azules y Violetas se quedan guardando la Casa de la Paz. Hacen sus ejercicios de meditación. Rezan por la humanidad. Así durante horas.
Ahora todos los Hermanos de Paz se preparan para el siguiente paso. Un peldaño más en su ascenso espiritual. La subida a La Casa en la Montaña.
(…)
“Habéis sentido la Paz. Ahora estáis preparados. Podemos subir a la Montaña.” Extracto del Libro de Paz.
(…)
19)
Hagamos un flash-back a la época en la que Fata todavía se llama Mair. Un momento en el tiempo casi al principio de esta historia.
Ella y yo llevamos solo un par de meses viviendo juntos, después de que nos diesen la noticia casi a la vez. Después de que perdiésemos la esperanza y decidiésemos mudarnos los dos al piso que se acabaría convirtiendo en La Casa de la Paz.
En este momento estoy leyendo la prensa. En las páginas finales veo el horóscopo. Me río por dentro. ¿Hasta cuándo habrá crédulos que confíen en esta clase de mitos desvirtuados? La sociedad educa personas preparadas para aceptar como cierta cualquier información que se les transmita, sin plantearse con cierto criterio como se obtiene el conocimiento sobre una materia concreta, especialmente si es una materia relacionada con el mundo del mito, de la religión, de lo improbable e inexplicable. La gente está dispuesta a aceptar como verdadero lo que otros digan sobre este amplio mundo de lo sobrenatural, especialmente si la información viene de una fuente que consideran como autoridad. Ya sean sacerdotes, rabinos, gurús, imanes, adivinos, los mass-media, etc.
Lo que no hacen es reflexionar racionalmente y preguntarse: Y los que hablan sobre esto, ¿Cómo saben lo que saben?
En realidad saben tanto como cualquiera, es decir, nada realmente comprobable objetivamente. Los dioses, los mitos, la magia, están hechos de la misma materia que los cuentos y los sueños. Un conglomerado de miedos, deseos, esperanzas, dudas, mensajes, moralejas, normas implícitas, metáforas de la realidad, unidos por el pegamento de la fantasía y la necesidad de comprender el complejo mundo que nos rodea, y de explicarlo. Aunque para esto último haya que recurrir a la mentira piadosa en forma de fábulas socialmente impuestas.
Inventar historias y difundirlas y conseguir que el número adecuado de personas crea que son verdades.
A veces ciertas historias se llegan a considerar eternas, sagradas e inmutables, como el personaje principal de muchos de los cuentos ampliamente difundidos y socialmente aceptados, para niños y adultos, al que llaman Dios, para abreviar un concepto, por lo demás, demasiado amplio y abstracto. A veces son varios dioses. No importa el número. Nacen del mismo lugar y se alimentan de la misma substancia que Papa Noel, el Ratoncito Pérez o Superman. La imaginación del ser humano.
En general, de pequeños nos enseñan a creer en fantasías de baja intensidad, como el Hombre del Saco o Los Reyes Magos, intercaladas con otras de mayor calibre. Más elaboradas, más complejas, con más solera. Es la educación religiosa. No importa cuál. Todas beben de las mismas fuentes, de la misma ansia por explicar lo inexplicable con palabras. Su propósito también es el mismo. Estandarizar a la sociedad tratando de que todos acepten las mismas respuestas a los interrogantes que no la tienen. Remediar las angustias existenciales de los creyentes ofreciéndoles consuelo espiritual colectivo y eliminando el criterio personal de cada individuo sobre tales asuntos.
Los Reyes Magos son los padres. Los Dioses también.
Sabiendo esto, y con un poco de carisma, poder de convicción y el público adecuado cualquiera puede fundar su propia religión.
Recordad a Zoroastro, a Moisés, a Siddhartha Gautama, a Pitágoras, a Saulo de Tarso, a Mahoma, a Joseph Smith, a Ron L. Hubbard. Etc.
Este modo de afrontar y organizar las dudas metafísicas se ha practicado posiblemente en todas las culturas humanas de una manera similar. Alguien habla o escribe algo, otros lo consideran santo y sabio, inspirado por una supuesta fuerza superior, otros más deciden honrarlo y difundir su palabra y realizar una serie de ritos, unos pocos se apropian del mensaje y organizan los ritos y las normas en base a su autoridad y sus intereses.
Luego la psicología grupal y la tradición se encargan del resto. Y ya tenemos un esbozo de religión. No importa lo absurdos o irracionales que sean sus principios y sus dogmas.
La fe todo lo puede. Mejor eso que vivir en la duda, piensa la mayoría. El miedo a lo desconocido, al futuro, a la muerte, crea ese caparazón intelectual llamado fe para protegerse de lo inexplicable. Para dar forma y nombre a esas sensaciones, emociones y pensamientos que parecen surgir de lo que muchos llaman alma.
Le leo el horóscopo a Mair. Habla de tales vaguedades y conceptos inconcretos que podría querer decir cualquier cosa.
- Seguro que ni contratan a alguien para que los escriba. Deben de tener una serie de plantillas con textos predefinidos y los van rotando al azar.- Le digo a Mair – De todas formas tiene que haber gente que siga creyendo en estas predicciones de broma, si no, los habrían retirado hace tiempo.
- Si. Parece increíble. Puedo entender los pensamientos basados en el mito y las creencias irracionales en otras épocas históricas del pasado. Pero en pleno siglo XXI estas cosas, y el modo en que los medios de comunicación las potencian, me parecen un insulto a la capacidad de raciocinio. Comprendo lo que busca la gente, pero existen otros modos de hacerlo.
La fe se tiene por virtud, cuando en realidad es un lastre para el conocimiento. Significa aceptar las cosas porque si. Por tradición. Sin preguntas. Sin dudas. Sin más pruebas que las palabras de alguien investido de autoridad por motivos irracionales– dice Mair.
- No es algo nuevo. Y continúa sucediendo. Piensa en las nuevas espiritualidades. Mismo argumento, distintos personajes. El cuento de siempre modernizado para los niños de hoy.- le digo.
- Jajaja. Con nuestro aspecto seguro que hasta nosotros podríamos fundar nuestra propia religión. Recuerda lo lucrativas que son algunas confesiones religiosas.- bromea Mair.
- En eso pensaba justo hace un momento.
Y entonces decidimos alquilar dos líneas telefónicas e imprimir nuestras tarjetas. Para conseguir dinero. Para divertirnos. Para probar algo. Para pasar el tiempo que nos queda.
(…)
“Y entonces les llevamos a La Casa en la Montaña.”
Extracto del Libro de la Verdad.
(…)
20)
Primero les decimos la verdad. Les contamos que nos conocimos en el hospital. Después comenzamos con las mentiras. A cada grupo de cada color le contamos la misma historia en las reuniones en La Casa de la Paz.
En nuestra historia inventamos un accidente. Dos coches chocan frontalmente. Tras quince minutos clínicamente muertos la chica y el chico resucitan. Perfectamente sanos. Ni una sola lesión cerebral por la falta de oxígeno. Los dos jóvenes no se conocían entre ellos antes del accidente, pero en la experiencia cercana a la muerte, cuando sus cerebros se apagaron, ambos pudieron verse flotando en la inmensa luz de la Paz.
Cuando volvieron a la consciencia descubrieron sorprendidos que habían establecido una relación telepática. Y habían aprendido mucho sobre la mal llamada Muerte.
Por supuesto, esos dos chicos de la historia somos Fata y yo. Les decimos que somos supervivientes de la muerte. Que estuvimos al otro lado y regresamos. Y volvimos cambiados. Más sabios. Les decimos que la muerte no es tal. Que hay caminos hacia otros mundos.
Evidentemente, la historia no es cierta, pero Los Hermanos de Paz la creen y sienten que están ante dos poseedores de una verdad suprema. Como si fuese posible poseer una verdad de tal calibre.
Si pueden creer en algo así, podrían creer en cualquier cosa.
Y cuando nuestros dolores se incrementan demasiado y sentimos que se nos acaba el tiempo, decidimos dar el salto final e iniciamos el ascenso a la Casa en la Montaña.
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SEGUNDA PARTE
21)
¿Preparados? Voy a desvelar un dato importante que se había mantenido oculto hasta ahora.
Si, es cierto. Mair y yo nos conocimos en el hospital. Lo suyo fue producto de lo que podríamos llamar negligencia emocional. Lo mío fue pura mala suerte. El resultado es el mismo.
La gente siempre nos preguntaba:
-¿Cómo es que estáis tan delgados?
-Somos vegetarianos- les respondíamos.
-Comemos poco. No necesitamos mucho. Nuestro alimento es el espiritual- solíamos decir también.
Lo de las gorras y los pañuelos de colores se acabó convirtiendo en algo más que una forma de disimular los efectos de la quimioterapia. Mair y yo los usábamos como un código para transmitir nuestro estado de ánimo. Cuando nos encontrábamos en las sesiones de “quimio”, lo cual sucedía más a menudo de lo que ambos desearíamos, bastaba con ver el color que el otro lucía sobre su cabeza, cada vez con menos pelo, para saber cómo se sentía en ese momento.
El amor surge siempre, en cualquier lugar. Más fácilmente en situaciones extremas. Compartíamos el mismo castigo, el mismo dolor. Nos convertimos en amigos y confidentes al principio. Luego en amantes. En cómplices más tarde.
Pronto seremos cadáveres.
22)
Entramos los treinta y dos, juntos, en la Casa en la Montaña.
Tenemos dos semanas para finalizar nuestro plan.
Todas las colchonetas y sacos de dormir y víveres para estos quince días están desperdigados por el enorme salón. Les ordenamos a los Hermanos de Paz que lo dispongan todo en orden. Mientras, Fata y yo nos vamos a la habitación que nos hemos reservado, y a la que tienen prohibida la entrada el resto de los Hermanos. Comprobamos que las instalaciones de videocámaras ocultas funcionan. Hacemos un plan para distribuir y organizar las tareas de cocina, limpieza, meditación, oración, ejercicios y descanso.
Ellos saben a que hemos venido a nuestro retiro espiritual. Les traemos aquí para alcanzar mayores niveles en la consciencia. Trataremos de lograr experiencias relacionadas con la Mente Múltiple. Eso les decimos. Eso les prometemos. A cambio deben seguir nuestros consejos e indicaciones. Confiar en nosotros. Acatar nuestra palabra. Obedecer nuestras órdenes. Tener fe en nuestra causa.
Los tres primeros días hacemos que los dediquen a la meditación y a la oración. Fata y yo hemos terminado de escribir el Libro de Paz. Hemos impreso un ejemplar para cada Hermano y ellos deben leerlo y aprendérselo de memoria, como si su mensaje fuese sagrado.
Los siguientes tres días les pedimos que se esfuercen, y empleen la mayor parte del tiempo, entre debates y oraciones, practicando una serie de ejercicios extenuantes de un falso yoga que Fata y yo nos hemos inventado.
Durante estos seis días les hacemos dormir pocas horas y les servimos comida con bajo contenido calórico y proteínico.
Hemos llegado a La Casa el lunes.
El domingo, el séptimo día, sus mentes tendrán una experiencia especial, tal como les hemos prometido.
23)
Mair y yo nos contamos nuestras historias en la cafetería del hospital. Más íntimo y romántico imposible.
Le digo que lo mío fue pura mala suerte. Cuando me quise dar cuenta ya estaba muy avanzado. La terapia química era la única solución. Y tampoco me garantizaban nada. Mis padres trataron de ayudarme cuando se enteraron. Hacía tiempo que nos habíamos distanciado. Yo no quise saber nada de su ayuda. Serían capaces de enviarme a un curandero para que me sanase el cáncer con la sangre de una paloma sacrificada.
Mair me cuenta lo suyo. Me dice que el amor es ciego. Y que la ceguera hace tropezar. Me habla sobre su ex-novio. Sobre como actuó ante los primeros síntomas. Antes de saber lo que realmente le ocurría, Mair no sentía que la cosa fuese tan grave y su ex pareja la animaba a no acudir al médico. El no confiaba en la medicina actual. Le decía que la hincharían a pastillas sin tener ni idea sobre lo que padecía. Le hablaba sobre los terribles efectos secundarios de la farmacología moderna. En cambio, la instaba a probar todo tipo de tratamientos naturales. Homeopatía, flores de Bach, terapia con barros magnetizados, reflexología, recetas con todo tipo de hierbas, etc. Al principio, ella confiaba y se dejaba guiar, pero cuando sus síntomas se agravaron, y nada parecía funcionar, comenzó a preocuparse. Cuando Mair se animó a visitar un doctor por su cuenta, comprobó que para ella, como para mí, ya era demasiado tarde.
24)
Hoy es domingo por la mañana.
Estos seis días anteriores, mientras ellos estaban embotando su mente con meditaciones y rezos repetitivos, y agotando su cuerpo con ejercicios inútiles y mala comida, Fata y yo nos encerrábamos durante horas en nuestra habitación prohibida. Sabíamos que estábamos viviendo nuestros últimos días, así que nos abrazábamos intensamente, y nos besábamos y follábamos desesperados y después hacíamos el amor una y otra vez. Y repasábamos nuestras vidas, de antes y de después de conocernos, y llorábamos y reíamos, y compartíamos silencios.
Hoy es domingo por la mañana y nos damos cuenta de que el próximo domingo ya estaremos muertos. Porque así lo hemos decidido. Porque el tiempo se nos acaba y no queremos soportar el dolor insoportable que cada día se acerca más y más, y crece y crece, sin parar.
Porque la muerte nos asusta, pero da menos miedo si te vas acompañado.
25)
Nos dan la noticia casi al mismo tiempo y la vida se nos derrumba.
Las batas blancas con cara seria rara vez traen buenos augurios.
La buena noticia: Se acabaron las sesiones de química.
La mala noticia: Se acabaron porque ya son del todo inútiles.
Nos dicen que lo sienten, pero que ya no pueden hacer nada. El proceso es irreversible.
No volveremos a encontrarnos en aquellas salas de terapia, unidos a unas máquinas que tratan de llenarnos las células de esperanza, de vida. Ya no más.
Nos despedimos del personal que cuidó de nosotros este tiempo. Hay lágrimas en cada ojo. Nos llamaban con tierno humor negro “La Pareja Maligna” o “Los Gemelos Tumor”, porque nuestros cánceres compartían una evolución similar, como si hubiesen establecido entre ellos una sincronía celular. Lástima que nuestra evolución paralela se desarrolló a favor del cáncer. Ganó el equipo rival. Los huéspedes perdimos la casa.
La mueca en la boca del doctor dice:
- Les queda, aproximadamente, un año antes de la llegada de los dolores extremos. Y luego…-
Y luego quien sabe.
Y entonces decidimos irnos a vivir juntos.
26)
En el mercado negro conseguimos todo lo que necesitamos para la ceremonia de hoy. Tenemos LSD y Psylocibes. También compramos otras sustancias que usaremos dentro de siete días, el próximo domingo.
Después de tomarnos un delicioso desayuno privado en nuestra habitación particular, les decimos a los Hermanos de Paz que se preparen para la ceremonia de hoy. Deben hacer ayuno para asistir con el cuerpo purificado a la experiencia. Durante las sesiones en la antigua Casa de la Paz les habíamos hablado sobre la idea de unificar frecuencias mentales, establecer cierto grado de telepatía, unir mentes diversas en una sola consciencia. Habían leído sobre ello en el Libro de Paz.
Ahora lo experimentarán en sus propias mentes.
Hacemos que los Hermanos se dispongan en círculo, sobre las colchonetas sobre las que duermen en el salón. Conectamos el equipo de música y dejamos que resuenen piezas clásicas de piano por toda la sala. Cerramos todas las cortinas y encendemos velas e incienso.
Les damos a beber una infusión de té en la que previamente hemos añadido, sin que ellos lo sepan, dosis controladas de LSD y hongos alucinógenos. Nosotros no bebemos de ese té.
Durante una hora hablamos sobre el poder de la energía mental. Sobre cómo podemos mejorar nuestro mundo personal y nuestro mundo colectivo con la fuerza de los pensamientos.
Cuando Debussy empieza a tocar en sonido estereofónico, los Hermanos comienzan a percibir los primeros síntomas de ebriedad. Se sienten extraños. Sus miradas, sus gestos, delatan su estado alterado.
Es el momento propicio. Fata y yo les guiamos en su viaje psicodélico involuntario. Ninguno de ellos sabe lo que está pasando, se sienten cambiantes. Les decimos que se tranquilicen y concentren en nuestra voz. Traemos al centro del salón una vela trucada. La hemos llenado de cabezas de cerillas para que de vez en cuando produzcan una llamarada.
Todos están sentados, atentos a nosotros. Les explicamos que vamos a hacer un experimento de poder mental.
Están tan sugestionados por el ambiente, y su mente tan fascinada por los efectos de los alucinógenos que son capaces de ver magia de verdad en cualquier truco barato.
Encendemos la vela con la cera llena de fósforos y les pedimos que se concentren en su luz. Les decimos que si su fuerza mental colectiva es lo suficientemente poderosa podrán hacer que la llama de la vela reaccione.
Cuando el primer fogonazo de una cerilla hace que el fuego de la vela ilumine sus caras, todos se quedan asombrados. Ríen o se quedan con la boca abierta. Les decimos que sigan concentrándose. Durante un buen rato continua el juego de la vela. Luego les hacemos otros trucos de falsa telepatía entre Fata y yo. Jugamos durante horas con sus mentes distorsionadas por las drogas. Les convencemos en su ensoñación de que somos seres superiores y que ellos también podrán serlo si se dejan guiar por nosotros, si hacen todo lo que les digamos.
Cuando notamos que su embriaguez comienza a desaparecer, les damos a beber agua con somníferos y les dejamos dormir el resto de la noche.
Fata y yo revisamos las grabaciones de las cámaras ocultas. Nos reímos un rato viendo todo el teatro que hemos montado.
Luego suspiramos, nos abrazamos y nos dormimos a la vez.
27)
Cuando se despiertan, al día siguiente, todos están algo confusos, pero notan que todavía conservan parte de la magia que sentían ayer. En sus mentes permanecen recuerdos vívidos de experiencias extrañas y maravillosas, compartidas por todos.
Les damos un buen desayuno para que se sientan fuertes y sanos. Todos nos sonríen al pasar ante ellos. Nos dan las gracias. Nos preguntan qué ha significado aquella experiencia maravillosa. Nos ven como seres superiores.
Les explicamos que la experiencia de ayer ha sido solo un pequeño atisbo de lo que el poder de la unión mental puede hacer. Les decimos que si nos dejan enseñarles, podríamos llevarles aún más allá.
Luego les decimos que se preparen durante toda la semana, ejercitándose, meditando y orando, para el rito definitivo, la ceremonia final, el próximo domingo.
28)
Durante nuestra última semana, mientras los Hermanos de Paz se retuercen meditando en posturas anatómicamente incorrectas, y dejan sus cerebros sin oxígeno entre canticos y rezos absurdos, Fata y yo nos dedicamos a escribir nuestro manifiesto a favor del pensamiento racional y en contra de los dogmatismos, especialmente los religiosos. Es el Libro de la Verdad, y en el dejamos plasmados nuestros pensamientos, reflexiones y opiniones sobre el tema. También explicamos nuestro plan y las motivaciones que nos llevaron a ponerlo en práctica, así como el mensaje que pretendemos transmitir.
En este libro dejamos constancia de lo que de verdad pensamos.
En el otro libro, el Libro de Paz, nos lo hemos inventado todo. Hemos tomado clichés del misticismo y fabulado pensamientos y frases sin contenido ni significado preciso, y lo hemos encajado de modo que parezca que todo tiene un sentido profundo y espiritual.
Ha funcionado, y para los Hermanos de Paz ese libro realmente significa algo. Algo que les une y le da sentido a sus existencias actuales. Les hace únicos ante los demás. Hace que todo encaje en sus mentes.
Pero no por mucho más tiempo.
29)
El viernes por la noche decidimos enseñarles a los Hermanos, la Paz que se siente tras la muerte.
Los volvemos a reunir en círculo sobre las colchonetas. Les explicamos que Fata y yo vamos a transmitirles, con el poder de nuestra mente, las sensaciones que sentimos cuando estuvimos clínicamente muertos tras nuestro accidente.
Les damos a beber té, al que secretamente hemos añadido una disolución suave de opiáceos. Les pedimos que se tumben y se relajen. Que se dejen llevar. Comenzamos a hablarles en voz baja y a tararear melodías hasta que notamos que todos están en semi-sueños y las endorfinas hacen su trabajo.
Les dejamos a solas con sus fantasías de opio y nos vamos a nuestra habitación, a disfrutar de nuestra soledad.
Cuando se despiertan, la mañana del sábado, y les preguntamos sobre su experiencia, todos utilizan palabras como sosiego, felicidad, relajación, placer, éxtasis. PAZ.
Les decimos que a partir de ahora saben cuál es la sensación que uno tiene al morir. Que ya no deben temer a la muerte nunca más. Que la vida continúa.
Ahora saben lo que es la Paz.
Esa Paz es la sensación que debemos transmitir al mundo. Podemos hacerlo uniendo nuestras mentes en sintonía única, les decimos.
Y luego los dejamos pensando.
Y Fata y yo salimos a pasear.
30)
La noche del sábado volvemos de nuestro paseo íntimo.
Hemos estado en el bosque, sintiendo la naturaleza. Hemos hecho el amor por última vez, al aire libre, bajo el cielo azul. Regresamos caminando, despacio, agarrados de las manos.
Cuando entramos en La Casa, todos los Hermanos están meditando, y nosotros iniciamos la parte final de nuestro plan.
Muy alterados les decimos que hay problemas.
Nos inventamos otra historia.
Esta vez les contamos que volvemos de la ciudad, y al parecer hemos sido denunciados por vandalismo y escándalo público. Por los carteles y pegatinas. Por pedir en la calle. Por asociación ilícita. Nuestra Casa de la Paz está sellada y confiscada.
Todos nos miran estupefactos.
Lo peor, les decimos, es que los medios tratan de asociarnos con movimientos radicales y anti-sistema. La policía piensa que podemos ser peligrosos.
Todos nos miran aterrorizados y confusos.
Lo malo de verdad, les espetamos, es que la policía ya ha conseguido la orden que permitiría detenernos y encarcelarnos, y mañana subirán a por nosotros.
Todos miran hacia el suelo.
Aprovechamos su pánico y confusión.
-Hay una solución para salir de esto- dice Fata.
No usa la palabra suicidio. Simplemente les dice que ya saben que no deben temer a la muerte. Que el cuerpo se va, pero la mente permanece, evoluciona.
-Si lo hacemos bien, todos a la vez, al otro lado podremos conseguir unir nuestras mentes más firmemente que en esta dimensión material- les digo yo- Conseguiremos al fin ser realmente una Mente Múltiple Transdimensional.
Les tranquilizamos y preparamos las bebidas y el escenario. Les decimos que el proceso no es doloroso. Ellos aceptan su destino, resignados y complacientes. Hasta ese punto han perdido su criterio y su individualidad.
Fata y yo nos miramos a los ojos casi por última vez, y sabemos que ha llegado el momento de completar los detalles finales.
Hacemos que se sienten en círculo y se relajen. Les decimos que deben meditar en silencio.
Mientras, desde nuestra habitación preparamos la cámara oculta para que grabe toda la escena. Les dejamos carnaza audiovisual de calidad a los medios de comunicación que informarán sobre el caso.
Luego salimos al exterior por última vez y colgamos la pancarta que Fata y yo hemos diseñado en secreto, en la que se lee: “El sueño de la razón produce monstruos”
Después repartimos las bebidas entre los Hermanos. El fenobarbital, nembutal y seconal nos lo guardamos para nosotros, que somos los que vamos a morir de verdad. A ellos les damos valiums y somníferos. No somos unos asesinos. Solo queremos transmitir un mensaje. Dar ejemplo. Evidenciar los peligros de la obediencia ciega basada en fundamentos irracionales.
Aunque ellos realmente creen que van a morir, sus bebidas solo son un suicidio-placebo. Sin embargo los Hermanos beben como si de verdad esos fuesen sus últimos tragos. Hasta ese punto confían en nosotros y en lo que les hemos contado sobre el más allá. Nos dan sus vidas para que les guiemos tras la muerte.
Hacemos que se agarren de las manos en el círculo y les decimos que mediten sobre lo que han vivido, y se concentren en la Paz que hallarán al otro lado, donde esperamos reunirnos todos.
En realidad se despertarán después de una buena siesta y con el tiempo, en cuanto ordenen un poco sus ideas, tal vez decidan cambiar sus puntos de vista sobre ciertos aspectos de la vida.
Cuando se quedan dormidos, Mair y yo subimos a la terraza. Llamamos por teléfono. Primero a la prensa. Dos minutos después a la policía. Entonces tomamos nuestras bebidas.
Hemos hablado tantas veces de este momento que casi parece que ya hubiese sucedido.
Nos agarramos de la mano, y nos relajamos, y nos preparamos para un final.
Pronto amanecerá, pero las estrellas aún brillan limpias en lo alto.
Hace una noche preciosa.
EPÍLOGO
(…)
Caso Arco Iris, datos del fichero policial:
Dos muertos por suicidio voluntariamente inducido.
Otros treinta afectados, pertenecientes a la falsa secta conocida como Los Hermanos de Paz, siguen en tratamiento psicológico a raíz de los hechos padecidos.
(…)
(…)
Extractos de noticias ofrecidas por el diario Palabras:
“El llamado Caso Arco Iris, en el que dos jóvenes que padecían cáncer en su fase terminal, decidieron suicidarse de un modo muy especial…”
“Treinta de sus seguidores se despertaron con las luces y las sirenas, frente a las cámaras y los micrófonos, ante enfermeros y policías. Se creían muertos. Volvían a la vida sorprendidos…”
“Organizaron una secta en miniatura. Como diversión, como un juego, como un experimento sociológico. Han dejado su huella. Una metáfora excepcional. Una pequeña religión de broma. La anti-secta…”
“A raíz de este caso han aumentado espectacularmente los actos y reivindicaciones de los movimientos agnósticos, ateos, laicos y racionalistas…”
“Tanto el Libro de Paz como el Libro de la Verdad han sido recientemente editados, alcanzando ambos, un notable éxito de ventas…”
(…)
(…)
“Recordad a Verdad Suprema y su gas sarín. Recordad a David Koresh. O a Torquemada. Recordad las Torres Gemelas y Afganistán/Irak arrasados. Dioses escondidos dentro del dinero y el poder y la locura y el mal. ¿Cuántos murieron y cuantos mataron por la cruz, por la media luna, por la estrella de seis puntas? ¿Cuántos símbolos y banderas significaron sangre y muerte sin sentido?
Recordad a todos esos grupos que se unen por ideas irracionales y tratan de imponerlas a los demás, atentando contra todo sentido común colectivo y anulando la capacidad de libre raciocinio individual.
Recordad a todos los castradores de la libertad de pensamiento.
No les deis poder.”
Extracto del Libro de la Verdad
(…)
(…)
“…y el infinito es el infinito es el infinito es …”
Extracto del Libro de Paz.
(…)
lunes, 22 de marzo de 2010
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